Mostrando entradas con la etiqueta hombres. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta hombres. Mostrar todas las entradas

viernes, 26 de octubre de 2007

Hombre: cada vez menos macho

Lo que hasta hace poco tiempo considerábamos un tópico se ha convertido ahora, con la publicación de un estudio realizado por la Universidad de Nevada, Las Vegas (UNLV), en un hecho: los hombres unidos sentimentalmente a su pareja durante un largo periodo de tiempo presentan una disminución en los niveles de la hormona testosterona

que hace, entre otras cosas, que la necesidad de tener sexo con elevada frecuencia se vea reducida drásticamente.

george_clooney.jpgEl profesor de antropología Peter Grey ha sido uno de los responsables de la investigación, una de las primeras de este tipo realizadas en Norteamérica que estudias los hechos desde una perspectiva intercultural. Uno de los objetivos planteados antes de comenzar a investigar era entender la relación entre la biología del hombre y su comportamiento, por ejemplo, la depresión postparto entre varones.

En África del este, más concretamente entre los pastores de Ariaal, al norte de Kenia, se recogieron datos que han resultado ser de gran valor para los investigadores. Se compararon los resultados de los análisis de testosterona en saliva de dos grupos: hombres monógamos y hombres polígamos (más ancianos). Los primeros tenían unos niveles menores, tanto por la mañana como por la tarde, que sus vecinos solteros en el mismo rango de edad, y lo más curioso es que el segundo grupo (polígamos) tenían los niveles de testosterona aún más bajos que los monógamos.

Esto significa que entre los hombres mayores la disminución en los niveles de testosterona es proporcional al número de mujeres con las que conviven, y que, por tanto, el deseo de tener más esposas sería más una costumbre social que denotaría riqueza, que una demostración de “hombría”. El equipo de investigadores cree que esta disminución en la hormona masculina estaría asociada a los cambios producidos al no tener que competir por la mujer, como sí ocurre en la soltería: menos esfuerzo por reproducirse significaría menos testosterona.

MassaiAparte de esto es de destacar que en Ariaal las parejas no tienen convivencia conyugal, es decir, los hombres y las mujeres apenas tienen relaciones sexuales y ellos no están implicados en el cuidado de los hijos. De los 203 hombres casados que participaron en el estudio, sólo 3 se implicaron emocionalmente en la relación con sus esposas.

En Jamaica se han realizado otra serie de estudios destinados a relacionar la paternidad y una serie de hormonas (la testosterona, la prolactina, la oxitocina, el cortisol y la vasopresina) en 43 hombres de entre 18 y 40 años. Los resultados no dejan dudas: los niveles de testosterona eran mucho menores en el caso de los padres que en hombres solteros, hecho que refuerza las conclusiones a las que se ha llegado en otro estudio canadiense y que permite extrapolarlo al resto del mundo. Sin embargo los niveles de prolactina, hormona que produce la secreción de leche materna, eran mayores en los padres tras una sesión de 20 minutos con sus hijos.

viernes, 19 de octubre de 2007

que le gusta a la mujeres en la cama?

¿Cómo se podría hacer para que la mujer quede (aún más) contenta? Ahí van algunas ideas generales que deberás aplicar teniendo en cuenta las preferencias de tu chica. Recuerda que no hay dos mujeres iguales.

El órgano de los sentidos preferente de las mujeres es el auditivo. Puedes comenzar, pues, con una charla íntima, que no debe iniciarse necesariamente en la cama, sino mientras cenan, por ejemplo, para seguirla cuando estén acostados.

Exprésale tu amor, lo que te gusta de su forma de ser, su forma de hacer las cosas. Dile cuánto admiras su cuerpo. Si a ella le gusta, sube el tono de las cosas que le dices: desde ligeramente eróticas a francamente sexuales.

No temas seguir diciéndole cosas mientras dure su encuentro sexual. A muchas de ellas las palabras no les distraen tanto como a ti, sobre todo si su contenido se ajusta al momento. A algunas chicas les gusta, además, escuchar palabras soeces. Pero debes saberlo de antemano, porque si no es así, dejarás las cosas en un punto muy malo. Sigue hablando. Muestra tu interés por ella. Indícale cómo enciende tu deseo su sola presencia o simplemente pensar en ella. Si sabes que hay alguna música que la “estimule”, no olvides ilustrar su encuentro con su pieza preferida a bajo volumen.

No puedes olvidar, lógicamente, el sentido del tacto

Bésala en el rostro; besos largos..., ninguno en los labios..., aún. Sigue besando por todas las partes del cuerpo. Besos largos y húmedos..., pero evita las zonas erógenas, rodéalas. Simula besarle los pezones, pero besa la areola... En algún momento puedes besarle los labios, pero sólo en los labios.

Deja que tus manos tomen posesión de su cuerpo. Bésala ahora profundamente. Acaríciala con suavidad, extensamente. Tócale todo el pabellón auricular, el cuello, los brazos, las axilas, bordea los pezones (tócalos un poco con el dorso de la mano, como sin querer, pero huye de ellos rápidamente), atiende a su vientre, a su pubis, la cara interna de sus muslos, la proximidad de los labios mayores de la vulva, las piernas. Dale la vuelta y recorre su espalda con labios y manos. Muérdele con suavidad la nuca: un pequeño restallido de placer recorrerá su cuerpo; lo sabrás porque no podrá evitar un ligero gemido. Vuélvela de nuevo.

Bésala profundamente, acaricia ya sus zonas erógenas: los lóbulos de las orejas, los pezones, el pecho entero, su vulva. Entretente con los dedos entre sus labios mayores y menores. Notarás cómo se incrementa la humedad. Recuerda que el ano también es una zona erógena, pero debes evitar tocar después la vulva con el mismo dedo.

Estimula su clítoris con suavidad

Supongo que ya habrás aprendido a hacerlo con eficacia a estas alturas, porque no es ahora el momento de aprender...

A las mujeres suele gustarle el sexo oral tanto como a ti pueda encantarte la felación. Acaricia su clítoris con la lengua y con tus labios: un poco de estímulo..., para, para; otro poco de estímulo, vuelve a parar. Se trata de que se retuerza de placer, y para eso el clítoris es la llave del éxito. Pero no olvides introducir un dedo en su vagina para acariciar su pared anterior. No hace falta que simules los movimientos del coito con el dedo. Acaricia dentro, que lo note, y sácalo.

Vuelve a sus pezones, al resto del cuerpo. Y baja de nuevo a sus genitales. Habrás hecho todo esto sin prisas. Recreándote y, sobre todo, recreándola. Para ello tienes que medir bien el tiempo, porque si te excedes puede aburrirse.